domingo, 17 de mayo de 2015

Kotov aconseja cómo jugar en torneos

¿Imitar a Botvinnik o a Najdorf?
Desde mis más tempranos torneos de primera clase he vigilado a mis colegas estrechamente y tomado in­terés en ver cómo se conducían du­rante una partida. Algunos se sien­tan ante el tablero cinco minutos antes de que el juego esté para co­menzar, y se ponen de pie sólo cuan­do la partida se ha terminado o es hora de aplazarla. Otros se levantan tan pronto como han movido y se pasean rápidamente, muy contentos de charlar con los otros jugadores, y corren precipitadamente hacia el ta­blero en cuanto ven mover a su oponente.
Najdorf paseando. Un clásico.
Botvinnik siempre ha sido un mo­delo de prudencia y concentración olímpicas. Sólo en años recientes se ha permitido un pequeño descanso, paseando una o dos veces por la sala durante una partida. Najdorf es todo lo contrario, pues no puede per­manecer quieto, y no sólo se pasea por la sala cuando no le loca jugar sino que también da palmaditas en la cara a sus compañeros, cambia un chiste con ellos y nunca olvida su pregunta favorita:” ¿Cómo estoy?”
Yo mismo estuve siempre entre estos dos extremos, pero un poco más próximo a Najdorf. Debo confe­sar, sin embargo, que muchas veces me enfadé conmigo mismo por esto. ¡Qué agitación! El estar saltando continuamente altera sus análisis y contribuye a que sus decisiones sean superficiales, Por otra parte, ¿cómo se puede permanecer quieto durante cinco horas? ¿En qué se ocupa Botvinnik cuando su oponente está pensando?
Un día, sin embargo, tuve una inspiración y comprendí que se podía hacer un buen uso del tiempo que se gastaba en pasear. Después de todo, el proceso mental de un gran maestro se divide en dos componen­tes. Por una parte, él analiza varian­tes a lo largo del árbol de análisis. Por otra, valora la posición, enjuicia factores de ella y hace planes para el futuro. Todo esto en breves y con­cretos análisis y consideraciones ge­nerales.
¿Qué ocurriría si aprovechara el tiempo de los dos jugadores para hacer esta tarea? Si yo analizo va­riantes sólo cuando mi reloj está en marcha y pienso en consideraciones generales mientras el reloj de mi oponente está funcionando esto sería un gran ahorro de tiempo. Posible­mente sea ésta la explicación de la concentración de los que se sientan ante el tablero durante cinco horas.
Yo intenté aplicar este método, y aunque mis arraigadas costumbres se impusieron algunas veces, obligándome a levantarme y pasear, sin embargo pude conseguir pensar en problemas posicionales a expensas de mi oponente.
Cuando más tarde estaba ocupado escribiendo este libro, me dirigí a Bolvinnik y le pedí que me revelara lo que él hacía cuando su oponente está pensando. El anterior poseedor del título mundial contestó en los siguientes términos: "Básicamente, yo divido mis pensamientos en dos partes. Cuando el reloj de mi oponente está en marcha, aclaro consideraciones generales en un diálogo interno conmigo mismo. Cuando es­tá funcionando mi propio reloj, analizo variantes concretas. En años re­cientes a menudo me he tomado un descanso entre jugada y jugada, pa­seando por la sala. Esta es una concesión a mi edad y a mi creciente fatiga." Pero es probable que la na­turaleza del pensamiento de un gran maestro y su conducta durante la partida esté influenciada la mayoría de las veces por el estado de su posición y el de los relojes. Si su posi­ción es mala y sólo le quedan algunos minutos, puede que no haya descan­so para él, no importa qué reloj esté funcionando. Todo el tiempo debe ser considerado como horas de tra­bajo. Durante toda la sesión de juego que falta es necesario que "todas las manos trabajen" Usted puede y de­be acostumbrarse a analizar variantes, incluso cuando ha parado su propio reloj y echado a andar el de su oponente. Debe hacer esto tan conscientemente y con tanto interés como si le tocara jugar.
Yo no tuve más remedio que hacer la misma pregunta al héroe de nues­tra historia, Vasili Smyslov, y pedirle su opinión sobre este punto. El an­terior campeón del mundo exclamó: "¿Estar quieto durante las cinco horas? ¡Desde luego que no! Yo he estudiado psicología, y ella indica que es perjudicial permanecer en la misma posición durante varias horas seguidas mientras se trabaja. Un ju­gador debe pasear entre jugada y jugada, eso ayuda a pensar. Los principios y consideraciones genera­les de los factores posicionales se pueden hacer mientras se pasea, repasándolos en caso de necesidad so­bre la posición del tablero mural."
¿Qué consejo podría dar yo al lector entonces? La respuesta no es difícil. Naturalmente, es mejor imi­tar a Botvinnik antes que a Najdorf, pero llevar a la práctica este consejo no es nada fácil.
Kotov pensando antes... 
Las partidas de los jugadores "pe­ripatéticos" no pueden tener otra cosa que indicios de superficialidad, mientras que los conceptos de los que "están sentados" están impreg­nados de gran profundidad. Sin em­bargo, el ejemplo de los últimos no se puede seguir fácilmente si su ca­rácter y arraigadas costumbres le in­ducen a hacer lo contrario. Posible­mente su educación juegue un papel importante. Si cuando usted estuvo en la escuela, o incluso antes, no se podía estar quieto, no puede cam­biar esto fácilmente una vez que ha madurado. Todavía tiene que hacer un esfuerzo.
El sistema nervioso y el estado de salud juegan su parte. Cada jugador debería conocer sus características positivas y negativas. Si usted advier­te que estando quieto durante mucho tiempo se cansa, entonces bus­que una evasión, dese un paseíto y siga el ejemplo de Botvinnik de tomarse un café. Intente a toda costa reducir el mínimo de veces que se levanta del tablero, y si lo deja conti­núe pensando en la posición, como lo hace Smyslov.
Finalmente, una palabra sobre un pequeño fenómeno que no sucede muy a menudo en el juego de un gran maestro, pero que todavía tiene importancia. Puede ocurrir que el mirar constantemente a las brillan­tes piezas durante horas seguidas re­sulte cansador. Bronstein, por ejemplo, mira a menudo el tablero mu­ral, incluso cuando su reloj está en marcha. Posiblemente la razón de esto sea la costumbre que tiene el moscovita de analizar posiciones de diagramas en los libros. Es posible que él encuentre más fácil trabajar de ese modo. Otros, de repente, levantan los ojos del tablero y se quedan mirando al vacío. Sin em­bargo, no están descansando; en al­gún lugar profundo de su mente está haciendo una elección de variantes, y su interrupción es simplemente un descanso para sus ojos.
...y Kotov pensando después
 ¡otra vez con un dedo en los labios!
Sólo un ingenuo puede pensar que un gran maestro que pasea por la sala está haraganeando. No, en un momento determinado la tensión lle­ga a su punto máximo, y el corto paseo es sólo un medio de liberarse de ella. Incluso los chistes, una charla tranquila, la risa baja son de una naturaleza poco corriente. Están acompasados de constante actividad en el cerebro. La mejor prueba de esto son las repentinas inspiraciones que cortan estas charlas. Un chistoso dejará de hablar de repente en me­dio de una frase, mirará al tablero mural con susto y se precipitará a su mesa. Se sienta rápidamente, anali­za febrilmente variantes, luego son­ríe y vuelve feliz al grupo que acaba de dejar. De repente le había asalta­do la idea de que habla pasado algo por alto.


Fuente: "Piense como un GM"

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